Defensa Corporativa

Cuando quemarse a lo bonzo tiene una razón…

Muchas veces una se pregunta, ¿qué lleva a una persona a “prestarle ropa” a otra, de forma pública y bajo argumentos muy subjetivos en muchos casos? ¿cuál es la motiva de esa gente de salir a defender a otra en la prensa?

Bueno, la respuesta tiene mucha vez con “vuelta de favores” políticos, intereses personales, por compartir algún directorio de una empresa, y otras más.

La corrupción en Chile es muy grande, y a todo nivel, tanto en la empresa privada como en la empresa pública. Y si bien es un poco (harto) más controlada en el resto de los países de la región, ésta está presente en muchos de los ámbitos del quehacer nacional, tanto en las licitaciones, en la designación de cargos de empresas, en la compra de insumos y muy comúnmente en la política. He aquí cuando uno vuelve a preguntarse por qué alguna vez un periodista no podrá hacer una simple pregunta a algún político con el objetivo de incomodarlo y hacer “pisar el palito” en algún punto de prensa diciendo “¿señor(a), usted ha visto alguna vez algún caso de corrupción o algo indebido dentro de sus pares?”. Una pregunta como esa, cargada con la inocencia de un niño no se ve en nuestro medio y son muchas veces éstas acordadas entre las partes, con guante blanco, de modo de que el político siga “titando las manitos” y el periodista con trabajo.

En el tiempo post-dictadura en que existía el sistema de “Senadores designados”, en que se designaban a dedo cupos senatoriales a discreción, las muestras de defensas corporativas eran pan de cada día. Los cuestionamientos a dicho anacrónico sistema de designación anti democrático, que duró hasta el avanzado año 2006, y sus consiguientes candidatos, eran algo generalizado y traía consigo muchas muestras de defensa de gente que velaba por la honorabilidad de los privilegiados que era elegidos.

Ha habido diversos casos en la política en los últimos años, en que a esos mismos políticos comprometidos, muchos otros políticos salieron a hablar de su “intachable honorabilidad”. Por ejemplo, mucho revuelo trajo el destape con la Ley de Pesca, en la cual la empresa Corpesca hizo pago a políticos para favorecerla en la elaboración de la ley que beneficiaría a su acción como pesca industrial en desmedro de la pesca artesanal. Y en ese sentido, quedaron al descubierto políticos como Marta Isasi y Jaime Orpis, de quienes se demostró lo corrupto que eran, pero que en un país tan blando en términos legales con casos de corrupción no pasaron ni un día sólo día presos.

Para ahondar en la motivación de por qué se ejerce muchas veces la “Defensa corporativa” frente a otra persona, muchas veces político, es necesario entender el mecanismo del aparataje de la corrupción. En casos como los antes nombrados, muchas veces el modus-operandis de la corrupción se basa en una triangulación de aporte de dinero desde empresas que tienen intereses creados sobre alguna ley, con una fundación que preside o integra el político elegido para liderar la ley, además del mismo político al cual van a comprar (o arrendar) y que con esos fondos financiaría campañas electorales (supuestamente, aunque una colita podría ir para sus vacaciones, quien sabe…). En el modelo indicado y llevado a la Ley de Pesca, Corpesca (perteneciente a Angelini, además de Canal 13 y muchas otras) pagó mucho dinero (no solamente de una vez sino que con una mensualidad cual adolescente que necesita plata para invitar al cine a la polola) al honorable senador Jaime Orpis para moldear la Ley de Pesca y así beneficiarse. Y como en este tipo de teleserie, siempre hay un “efecto chorreo”, no solamente están involucrados los actores antes nombrados, sino que también el grupo empresarial Penta, el ex senador Pablo Longueira (de hecho la ley lleva coloquialmente su nombre), la empresa Soquimich (dueña del próximo oro del mundo, el litio). Sin embargo, son muchos los que piden a gritos que derechamente se derogue la famosa Ley de Pesca.

Al quedar en descubierto casos como el anterior, y uno se pone a pensar de porqué la gente cae en el juego sucio y hay varios mas que salen a defenderlos, uno se pregunta, ¿no será bueno que nuestro eficiente pero anacrónico sistema electoral se actualice? E insisto, digo que eficiente porque son pocos los sistemas electorales en el mundo en que gozan de una transparencia como el nuestro y en que los resultados se conocen el mismo día, tomando el cuenta el caso de otros como el de Estados Unidos en que nadie entiende como votan ni cuando estarán los resultados; es posible pensar en modernizar el sistema incluyendo elementos como el voto electrónico o las campañas digitales, en desmedro de las físicas (llámese pancartas, palomitas, panfletos, etc). Y aquí me quiero detener, porque la respuesta a priori podría ser media obvia. Analizando el espectro de los votantes, más de la mitad de la población no vota, tomando en cuenta que en nuestro país el voto es voluntario, por tanto uno ya podría afirmar que el sistema carece de una profunda representatividad. Pero al margen de eso, la implementación de una campaña digital, traería mucho menos basura en las calles en época eleccionaria, menos batallas y hasta crímenes entre bandos contrarios, pero por sobre todo una eficiencia en el gasto de las campañas políticas con una reducción drástica en el gasto total por éste concepto. Hasta ahí todo es color de rosa y pura eficiencia, pero la real motivación para no hacerlo a mi juicio es precisamente el votante. ¿Cómo es eso? Que la población a la que se dirige el mensaje no se intercepta del todo con el usuario digital (algo así como la curva de la salud y las Isapres, cobertura vs necesidad, de la cual ya hablé en una edición pasada de #EfectoArbitro), y es ahí cuando aparecen los problemas. Si más gente joven votara sería más atractivo en términos políticos, o si los votantes reales (de mayor edad) se sumaran al conocimiento digital, lo cual es más improbable.

En resumen, la defensa corporativa se puede basar en devoluciones de favores políticos, de apuestas futuras, en cofradías por intereses comunes o convicciones enviadas por los presidentes de los partidos. Pero lo que si también es cierto es que éste tipo de defensa ocurre en las empresas públicas, en las privadas, en el futbol y hasta en los sindicatos, porque a todos nos viene bien un salvavida cuando nos estamos ahogando, pero más que todo porque la viuda tiene muchas vueltas…

@postinodechile.

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1 thought on “Defensa Corporativa

  1. se vuelve una puerta giratoria, y lo malo de esto, es que todos al final pretendemos que estos honorables senadores de la republica haran su labor para mejorar las leyes para Chile, pero claramente es para la marca registrada de las empresas que nos gobiernan a traves de sus sucios dinero.

    buen articulo @Postinodechile

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